Mostrando entradas con la etiqueta opiniones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opiniones. Mostrar todas las entradas

Reto de lectura 2016

a pocos meses de finalizar el año y hacer análisis de las cosas buenas y malas o las que dejamos de hacer , por eso Liberia Dinova les propone el siguiente desafió.

  1. Un género que no suelas leer (o mejor aún, que nunca hayas leído).
  2. Un libro publicado por una pequeña editorial independiente.
  3. Un clásico de esos que se supone que todo intelectual debería haber leído (pero que de hecho, aún no has leído).
  4. Un libro aún por leer de uno de tus escritores favoritos.
  5. Un libro escrito por una mujer antes de 1900.
  6. Un libro escrito en una lengua con menos de un millón de hablantes.
  7. Un libro que transcurra en África.
  8. Un libro que transcurra en Asia.
  9. Un libro que transcurra en tu ciudad/región.
  10. Un libro publicado este año (2015).
  11. Un libro escrito por alguien cuando aún no había cumplido los 25 años.
  12. Un libro de la literatura española del siglo XXI.
  13. Un libro que haya ganado un gran premio en los últimos 10 años.
  14. Un libro cuyos protagonistas no sean seres humanos.
  15. Un libro de un autor que haya nacido el mismo día que tú.
  16. Un libro basado en una historia real.
  17. Un libro de más de 500 páginas.
  18. El primer libro de un autor de renombre.
  19. Un libro al azar, elegido por la portada y antes de leer la contraportada (¡y no vale conocer de antemano al autor!).
  20. Un libro de literatura juvenil o infantil.
  21. Un libro de un autor novel autopublicado.
  22. Un clásico olvidado.
  23. Un libro sobre libros.
  24. Un libro que tengas en tu casa y aún no hayas leído.
El objetivo por supuesto es disfrutar leyendo más...

Las razones por las que nos gustan los libros en formato fisico

Publicada por Strand Bookstore, les presento una infografia sobre el porque nos gusta los libros en formato físico, algunas de ellas son posibilidad de escribir en los márgenes, la posibilidad de que puedan ser firmados por los escritores, porque quedan bien en nuestras estanterías o se pueden compartir con nuestros amigos. 

también esta la posibilidad de poder acudir a las bibliotecas, donde existen cientos de libros que se pueden tocar y ojear, y sobre todo mucha gente con la que relacionarse.

¿Que opinas tu?


A continuación pueden ver la infografía y en ella todas las razones por las que nos gustan los libros en formato papel.


ANATOMIA DEL CUADERNO


Vicente Quirarte, “Enseres para sobrevivir en la ciudad” 1994
Ed. Conaculta
El Cuaderno supone por parte del usuario una periodicidad obligada, un proyecto preconcebido, una fidelidad sin condiciones. Para la escritura no exigente de fluidez o continuidad existen las hojas sueltas, la servilleta de café o cualquier otra superficie determinada por la urgencia. Cuando se escribe un libro, hacerlo en un cuaderno constituye la mitad de la victoria: desde el instante en que lo ocupamos, el texto no parece más un conjunto de hojas dispersas, sino un cuerpo unificado por la espiral, la grapa o la costura. De la múltiple fauna de los cuadernos, la tercera categoría es quizá la más exigente porque no admite mutilaciones impunes. En un cuaderno de espiral arrancamos sin mayor problema la hoja traicionera; en el de grapa, con un poco más de maña; pero la libreta encuadernada a la vieja usanza, objeto ya a punto de extinción, no es posible arrancar una hoja sin sufrir consecuencias funestas. 

Si el lugar común del sabio Baudelaire señala que el artista es quien mantiene intacto al niño interno, el escritor, al igual que el pintor o arquitecto, prolonga los fetiches infantiles de los juguetes con que enfrenta su educación elemental. Solo el escritor continúa haciendo tareas –a veces no pedidas- con los mismos instrumentos de la niñez; sólo él persiste en explorar papelerías con la febril ilusión de la nueva entrada a clases; privilegio exclusivo del escritor es estrenar cuaderno, la sensación de libertad y miedo ante un territorio ilimitado donde las traiciones e infidelidades aún lo asechan. 



Quien no recuerda los famosos cuadernos de Paul Valéry, donde alternaban los dibujos, poemas y operaciones matemáticas del maestro contemporáneo del “rigor obstinado”. De los posibles lugares sobre los cuales escribir la palabra Libertad, en el poema que la Resistencia hizo suyo, Paul Éluard no duda desde el primer verso: “Sur mes cahiers d´ecolier, j´écriston nom”. Basta examinar algunos títulos de nuestros escritores recientes para confirmar la vigencia del cuaderno: Los Cuadernos de Marsias, de Carlos Illescas; Cuaderno de Escritura, de Salvador Elizondo, cuya hermosa portada reproduce, precisamente, la cubierta jaspeada de las libretas clásicas; Cuaderno de Noviembre, de David Huerta; El Cuaderno de Blas Coll, de Eugenio Montejo. 

¿Qué significa en ellos incluir la palabra cuaderno desde el título? Subrayar al lector que tal escritura es fruto de una constancia determinada por la propia estructura del cuaderno. Llamamos cuaderno de bitácora al diario de navegación que lleva el capitán del barco. El cuaderno del escritor es lo más semejante a este diario de pasiones calculadas: sólo el marino auténtico puede descifrarlo, mientras el escritor, en el propio, se limpia de demonios y ofrece el producto terminado. Naturalmente, y por fortuna, no existen fórmulas para el cuaderno del escritor, aunque haya quien cae en la aberración de patentar una Agenda del Escritor. Para escribir, todo cuaderno sirve, desde los humildes cuadernos de portada de manila azul hasta las ostentosas libretas Il Papiro, cuya belleza es solo igual a la del Duomo y las italianas. Otro problema es que mientras más bello es el cuaderno, mayor miedo nos da usarlo. Lo más conveniente, como descubrió el José García de la inolvidable Josefina Vicens, es tener dos cuadernos: uno donde las tachaduras y señalamientos, trasposiciones y flechas que despertaron el odio de los tipógrafos a Balzac y Dostoievski, den testimonio de nuestras más oscuras pasiones, de nuestros continuos fracasos. Y otro donde la escritura fluya con toda libertad. Que corra como un pura sangre sin que se vea la sangre; que salte con pureza sin que la pureza estorbe; que nazca con la naturalidad con la cual se abre una mazorca. Y entonces, cuando nadie nos mire, hay que tomar amorosamente a nuestro cuaderno y decirle aquellas palabras de Luis Cernuda: “Tu no conocerás cómo domo mi miedo/ para hacer de mi voz mi valentía.”

¿y ustedes tiene un cuaderno?